20 septiembre 2009

Babilonia, el origen de las religiones

Apocalipsis menciona que en el fin de los tiempos el Anticristo destruirá una fuerza religiosa muy poderosa, a la que la Biblia llama la Gran Ramera Babilonia, y que será la fusión de todas las religiones mundiales lideradas por una sola autoridad religiosa global. Será el éxito del ecumenismo, un movimiento que comenzó hace algunos años, continúa en nuestros días y culminará en el tiempo de la gran tribulación. Sin embargo, esta historia se remonta muchos siglos atrás, incluso a los tiempos de Génesis. ¿No han notado que todas las religiones comparten ciertas características en común? ¿Que se parecen? Estas preguntas son respondidas tanto por la Biblia como por la Historia.

Desde la caída del hombre en Edén, engañado por la serpiente, Dios prometió un Salvador para la humanidad que los salvaría del pecado, y que provendría de la "simiente" de Eva (Gen. 3:15). Era una promesa bien conocida por todos los hombres de aquel tiempo. Uno de esos hombres fue un tirano llamado Nimrod, quien se convirtió en el primer rebelde en contra de Dios (Gen. 10:8-10, la expresión "delante de Dios" expresa "oposición") y de quien se dice fundó la Torre de Babel, el primer intento de ataque contra Dios. La Biblia indica que para la torre usaron "ladrillo en lugar de piedra, y el asfalto en lugar de mezcla" (Gen. 11:3), lo que indica que su propósito siempre fue imitar el plan que tenía Dios en mente para la humanidad.



La Historia dice que la esposa de Nimrod, Semiramis o también llamada Ishtar, fue la primera en intentar imitar el plan de Dios sobre el Redentor prometido. Conociendo la promesa de un Redentor afirmó que su hijo Tamuz había nacido milagrosamente y era quien cumplía aquella promesa. Afirmaba que Tamuz habría muerto después de 40 años de vida. Semiramis comenzó entonces una religión cuyo centro de adoración era Tamuz (Eze. 8:14) y ella misma, dándose el título de "reina del cielo". Desde entonces, para conmemorar la resurrección de Tamuz celebraba la fiesta de "Ishtar", de donde proviene "Easter" o "Pascua" babilónica, que duraba cuarenta días, en la que las mujeres hacían un duelo por Tamuz (Jer. 44:25) y votos para unirse al culto por cuarenta días (un día por año de vida de Tamuz). La fiesta terminaba el primer domingo que sigue al equinoccio de primavera, donde la gente hacía tortas (Jer. 7:18) con la letra "T" de Tamuz para conmemmorar la "resurrección de Tamuz".

Semiramis había iniciado entonces el culto madre e hijo, la adoración pagana más antigua del mundo, y se hizo proclamar la primera "sumo sacerdotisa" de su propia religión. La religión babilónica luego pasó a otras religiones con cientos de versiones similares de Semiramis y Tamuz por todo el mundo, hasta que llegó al cristianismo en el 312 d.C. cuando el emperador Constantino unió todos los credos del imperio bajo el nombre cristiano. No hay religión en la Tierra que no tenga las raíces y las influencias de la religión babilónica iniciada por el tirano Nimrod y su familia. Por ello el Apocalipsis la llama la madre de todas las abominaciones de la Tierra (Ap. 17).


Desde ese momento se multiplicaron las deidades que murieron y resucitaron como Tamuz y aparecieron cientos de Semiramis en todo el mundo, claro está, con otros nombres. El culto madre-hijo pasó de Semiramis y Tamuz en Babilonia, a Canaán como Astarté y Baal, a Egipto como Isis y Horus, a Phyrigia como Nana y Attis, a India como Devaki y Krishna, a Grecia como Afrodita y Eros, a Roma como Venus y Cupido, a China como Shing Moo y su hijo, y finalmente a María y Jesús para el mundo católico romano.





























La señal de la "T", la letra "Tau" que era la inicial del nombre Tamuz, se tranformó en una cruz que pasó a todos los rincones de Tierra en distintas versiones paganas como símbolo de adoración. Pasó a Egipto donde se le conoció como "Ank", a los celtas, a los griegos, incluso en las costumbres paganas del zodíaco, hasta llegar a los romanos. Y luego se intaura el símbolo de la cruz en el cristianismo del Imperio Romano, posteriormente el Catolicismo Romano, utilizando como símbolo de la crucifixión (a pesar que la Biblia no indica adorar la cruz ni crear imágenes de adoración).
El título "sumo sacerdotisa" y "reina del cielo" de Semiramis (Ishtar) y el sacerdocio pagano de Nimrod se propagaron por todo el mundo. Pasó de Babilonia como el dios pez Oannes (Nimrod) a los filisteos como Dagón el dios pez, y a los sumerios como dios de la fertilidad.


Para tiempos de Jesús, Roma estaba tan influenciado por este culto pagano que no sólo se introdujo en la religión, sino también en la política. El mismísimo emperador de Roma se hizo llamar Pontifex Maximus que significa "sumo sacerdote", recordando a Semiramis. Y luego, como Roma se fusiona con el cristianismo, el Papa pasó a llamarse "Pontificex Maximus" (abajo, moneda romana con la figura del emperador y la moneda papal).



La fiesta del "Ishtar" o "Easter" pasó del culto babilónico hasta llegar al Imperio Romano y al Catolicismo. En los diferentes concilios cristiano-paganos se modificaron los hechos bíblicos para que coincidieran con las celebraciones paganas. Comenzaron a celebrar el "domingo de resurreción de Tamuz" como el "domingo de resurreción de Jesús" el primer domingo por la mañana después del equinoccio de primavera, coincidiendo con la Pascua judía.

En la Gran Tribulación todas estas religiones se fusionarán nuevamente en una sola, a la que la Biblia llama la "Babilonia la Grande, la madre de las rameras y de las abominaciones de la Tierra" (Apo. 17:5), mediante el proceso de "ecumenismo". Será el último intento diabólico de fusionar todas las religiones que profesan la misma falsedad en una sola, tal como lo fue en sus orígenes. Desde un principio estaba en la mente Dios y de los hombres las profecías acerca del Mesías y el diablo imitó estas características en sus propias religiones, con el propósito de que cuando apareciera el verdadero Redentor Prometido por Dios en Génesis 3:15, la gente no lo reconociera y pensaran que se trata de otra religión más. Desde antes de la fundación del mundo Dios tenía en mente que Jesús muriera por los pecados del mundo y que resucitara al tercer día:

"Sabiendo que fuistes rescatados...con la sangre preciosa de Cristo, como la de un cordero sin mancha y sin contaminación, ya destinado desde antes de la fundación del mundo..."
1 Pedro 1:18-20

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