lunes, 8 de noviembre de 2010

El Significado Bíblico de la palabra "Baptizo"

Cuando se tradujo la Biblia a los idiomas actuales existió mucho debate acerca de la correcta interpretación de la palabra griega "baptizo". Tal fue la discusión, que los estudiosos de la Biblia de aquel tiempo no tradujeron la palabra, sino que la incluyeron tal cual y la adaptaron a cada uno de los idiomas. De aquella palabra derivo entonces la palabra "bautismo". Es más, hoy en día aún existe aquel debate, pues de su correcta interpretación depende la forma en que se realiza el bautismo.

La palabra "baptizo" tiene dos significados. El primero es su significado literal, "sumergir", mientras que el otro era el de "mojar", o "teñir", el que los judíos del siglo I entendían como el teñir un género. Es incorrecto indicar que sólo significa "sumergir", pues sería una interpretación parcial. Ahora, cualquiera de los dos que se elija dependerá la forma en que se realiza el bautismo, pues si su significado correcto es el de "sumergir" el bautismo debe hacerse por "inmersión", mientras que si su significado es el de "teñir" el bautismo debe realizarse por "aspersión". Pues, la única forma de buscar su significado correcto es buscándolo en la Biblia. No existe ningún versículo en la Biblia que indique claramente cómo debe ser practicado el bautismo.

Pero, ¿qué dice la Biblia? En Marcos 7:4 el evangelista explica una de las tradiciones de los judíos. Ellos acostumbraban a realizar "lavamientos" de ciertas cosas, entre ellas los "lechos". La palabra "lavamientos" fue traducida del griego "baptismos" que significa literalmente "bautismos". Si esto fuera así, entonces el significado de la palabra bautismo no es el de sumergir, pues los judíos no podrían haber sumergido completamente las camas. Por ello, los traductores se ahorraron problemas al traducir "baptisontai" como "lavamientos" y no como "bautismos".


Pero no es el único ejemplo, pues en el bautismo de Saulo también se observa un interesante detalle. Cuando Saulo estaba ciego en casa de Judas, Ananías fue enviado por Dios a sanar su ceguera. Cuando Ananías entró en la casa (Hechos 9:17) e impuso sus manos en él, Saulo sanó y luego de eso fue bautizado (Hechos 9:18). Si estaba dentro de una casa, es muy difícil que Pablo haya sido bautizado por inmersión, a menos que haya tenido algo similar a una piscina en la casa para lograrlo, pero sí es probable que haya sido bautizado por aspersión.


Un caso similar se observa cuando Pablo y Silas son liberados milagrosamente de la cárcel en Filipos. Y cuando el carcelero vió las rejas de las celdas de los presos abiertas, pensando en matarse porque pensó que habían escapado todos los presos, vio que Pablo y Silas no habían escapado. Por aquella razón, el carcelero creyó en el Señor Jesucristo y fue bautizado en aquella misma hora (Hechos 16:33). Pues, si estaba en la cárcel cuando fue bautizado, es muy difícil que haya sido bautizado por inmersión.

Si la Biblia no respalda el bautismo por inmersión, entonces el correcto significado de la palabra "baptizo" tendría que ser el de "teñir". Los primeros cristianos entendían que el bautismo era "teñir de otro color" a los nuevos creyentes por medio de la obra del Espíritu Santo. Pero de los pocos versículo de los cuales pueden desprenderse un bautismo por inmersión, todos son mal interpretados.

Cuando se dice que Jesús "subió" del agua después que fue bautizado (Mateo 3:16), no significa que Jesús fue inmerso "dentro" del agua. La palabra "subió" viene del griego "anabaino", cuya base etimológica es "basis", que denota el uso de los pies para subir, como caminar, tal como se interpreta la misma palabra en otros pasajes de la Biblia, como cuando Jesús "subió" al monte (Mateo 5:1) o cuando Zaqueo "subió" a un árbol para ver mejor a Jesús (Lucas 19:4).


Lo mismo sucede cuando se habla del bautismo del eunuco etíope. Dice la Biblia que Felipe y el eunuco, ambos "descendieron" al agua (Hechos 8:38) y Felipe le bautizó. Y luego, "subieron" del agua (Hechos 8:39). Algunos han tomado este versículo "probando" que el bautismo es por inmersión. Sin embargo, existe un gran detalle. El versículo dice que "ambos descendieron". Si es así, ambos fueron bautizados sumergiendose al agua, pero en realidad sólo lo fue el eunuco. Además, la palabra "descender" usada aquí viene del griego "katabaíno", cuya base etimológica "basis" indica el uso de pies para caminar. Más bien, la palabra indica que "caminaron hasta un lugar bajo" donde había agua. Lo mismo sucede con la palabra "subieron" (anabaino), es decir, subieron a un lugar más alto.

Tampoco se pueden usar las palabras de Pablo cuando dice que "en el bautismo fuimos sepultados y resucitados" (Romanos 6:4; Colosenses 2:12) para decir que el bautismo es por inmersión, puesto que también dice que "en el bautismo estamos revestidos de Cristo" (Gálatas 3:27), del que también se puede sugerir que el bautismo es por rociamiento. De hecho, aquellos versículos hablan más bien del "efecto" del bautismo mas que del "método". Si los inmersionistas pudieron entender esto, podrían notar que lo han malinterpretado totalmente, puesto que Pablo hace referencia al bautismo del Espíritu Santo. Si fuera en agua, ¿cómo entonces podría el hombre ser crucificado en un bautismo por inmersión (Romanos 6:6)? Y así como recibimos una circuncisión "no hecha de mano", se entiende también que recibimos un bautismo "no hecha con agua" (Colosenses 2:12).

Pablo parece indicar que el bautismo es un rociamiento de agua, puesto que hace referencia a los israelítas cuando cruzaron el Mar Rojo y que fueron bautizados en Moisés en la nube que los acompañaba y en el mar (1 Corintios 10:1-2). Lo correcto es pensar que los judíos no se sumergieron en el mar para ser bautizados, sino más bien fueron rociados con las aguas, puesto que las Escrituras dicen que ellos pasaron por lo seco, junto a las aguas que se levantaron a ambos lados (Éxodo 14:22), no dando lugar a una inmersión.

Pedro también hace una referencia al bautismo diciendo que en el tiempo del Diluvio, Noé y su familia fueron salvos por agua, comparándolo con el bautismo (1 Pedro 3:20-21). Obviamente, Noé ni su familia fueron sumergidos en las aguas del Diluvio, de lo que se desprende que Pedro hablaba más bien de un rociamiento de aguas, de manera análoga con el bautismo.


Es más, el bautismo más importante, que es el bautismo del Espíritu Santo, siempre es mencionado como el "derramamiento" del Espíritu Santo (Ezequiel 36:24-26; Joel 2:28; Hechos 2:16-18), y no como una "inmersión". Pedro nos dice que somos "rociados" con la sangre de Jesucristo (1 Pedro 1:2). ¿Porque algunos tratan de borrar la palabra "rociar" de la Biblia, si lo dice tan claramente? Como si no les gustaran algunas palabras en la Biblia para así poder apoyar sus doctrinas. Hebreos 9:8-10 habla de "abluciones" como "ordenanzas para el cuerpo". En realidad, la palabra "abluciones" es "baptismos", y es mencionado como el ejemplo que se dió en el Antiguo Testamento, cuando la sangre de los becerros era "rociada" (Heb 9:13), y cuando Moisés "rociaba" la sangre, puesto que las cosas era purificadas con "derramamiento" de sangre (Hebreos 9:19-23). En este caso, el significado de la palabra "baptizo" como lo usa el autor de Hebreos encaja mejor con el de "teñir" o "rociar".

Pero más allá de este debate, sea cual sea el correcto uso de la palabra "baptizo", lo cierto es que lo más importante es su significado, pues representa la profesión pública de nuestra fe en Cristo y el comienzo de una nueva manera de vivir. Sólo es un símbolo, pues el agua no lava nuestros pecados, sino que es la sangre de Cristo la que nos limpia.