11 agosto 2012

La progresión en las Bienaventuranzas

El sermón del monte es el más famoso mensaje dado alguna vez a los hombres. Dentro de este mensaje se hallan las Bienaventuras (Mateo 5:1-12). Todos la conocemos y la interpretamos, pero probablemente no entendemos el complejo mensaje que Jesús nos quería dar. Las Bienaventuranzas encierran dos misterios, dos progresiones impresionantes que por mucho tiempo han escapado de nuestros ojos. Primero, muestran las distintas etapas que debe experimentar todo creyente en su vida. Y, segundo, muestran los distintos niveles de felicidad a los cuales Dios nos quiere llevar.


(1) Al tratarse de 8 bienaventuranzas, también hablamos de 8 distintas etapas progresivas de madurez espiritual del cristiano. Cada bienaventuranza es una etapa en nuestra vida.

El primer paso es ser "pobre en espíritu" (Mateo 5:3). No habla de ser pobre en lo material, sino en lo espiritual. Significa reconocer una necesidad en nuestra vida. Sin este primer paso, jamás buscaremos a Dios. Luego de reconocer que solos no podemos enfrentar este mundo viene el segundo paso que es llorar (Mateo 3:4) por nuestra condición, por nuestros pecados y por el de los demás. Sólo cuando nos arrepentimos de nuestra forma de vida alejada de Dios y lloramos, viene el siguiente paso, ser mansos (Mateo 5:5). Ser "manso" significa entregar la vida entera en las manos de Dios para que Él haga conforme quiera. Paso a paso, después de entregarnos a Dios, viene el siguiente nivel de crecimiento, "tener hambre y sed de justicia" (Mateo 5:6). Dios es justicia, por lo que tener hambre y sed de justicia significa querer más de Dios día a día.

Es muy sencillo ver la progresión. Las primeras cuatro bienaventuranzas nos hablan del crecimiento interior. Primero estamos en el suelo, lloramos y nos entregamos a Dios, para luego buscar día a día más de Él. Las cuatro siguientes bienaventuranzas nos hablan del crecimiento hacia los que nos rodean.


Si avanzamos en los niveles, tenemos que crecer hasta llegar a ser misericordiosos (Mateo 5:7) y luego "limpios de corazón" (Mateo 5:8). "Limpio" en la biblia habla de algo "sin contaminación, sin mezcla". El "corazón" en la biblia se refiere al centro de nuestro ser. Significa entonces que debemos apartarnos por completo para Dios. Decidirnos si seguir o no a Cristo de por vida renunciando a cualquier otra cosa. Una vez tomada esta decisión tendremos que crecer hasta llega a ser pacificadores (Mateo 5:9). ¿Por qué traer paz? ¿Quién está en conflicto? No hay paz entre los hombres y Dios, ellos están en conflicto. Cuando nos decidimos seguir a Dios tendremos que transformarnos en evangelizadores, predicadores, llevar la Palabra a otros para que se reconcilien con Dios.


Pero esto no termina, pues el máximo nivel de crecimiento al que nos quiere llevar Dios es el de ser perseguidos por la causa de la Palabra y de Cristo (Mateo 5:10-12). Sólo cuando eres un cristiano que puede influenciar al resto, predicar con poder, ser usado en sanidades y milagros, entonces vendrán las persecuciones, muchos se levantarán y te harán la guerra. Dios quiere transformar tu vida hasta llegar a un nivel donde el mismo infierno tiemble con el poder de Dios, pero que sigas adelante a pesar de todos los problemas.

La progresión termina. Comenzando desde ser un pobre en espíritu hasta llegar a transformarse en un hombre poderoso en la manos de Dios. Él quiere llevarte de nivel en nivel para convertirte en un creyente sólido.

(2) Pero esto es solo la primera progresión, puesto que la segunda habla de los distintos niveles de felicidad a los cuales Dios nos quiere llevar. La palabra "bienaventurado" viene del griego "makarios" que significa "feliz", pero su raíz "makar" se refiere a lo "divino". En conjunto, Dios quiere que seamos bienaventurados, es decir, que tengamos una felicidad celestial, la cual no se puede encontrar en este mundo, en algo material o en una persona.

El primer nivel de felicidad o primera bienaventuranza es entrar al Reino de los cielos (Mateo 5:3). No puedes comenzar a ser feliz sin entrar en este reino o en su evangelio. Sólo Dios puede comenzar a transformar tu vida y darte la felicidad. Este es el primer paso de felicidad y gozo. Todo cristiano recordará el momento cuando entró en los caminos de Dios, puesto que es un día de gran felicidad.



Pero si continuamos analizando en estos niveles veremos algo sorprendente. El sexto nivel de felicidad es ver a Dios (Mateo 5:8). Llegará un momento en nuestro vida en la que tendremos una experiencia personal con Dios, donde nos encontraremos con Él. Tendremos que "ver a Dios" ya sea en sus obras o en tu vida. Eso ya es una felicidad. Pero esta felicidad gradual aumenta cuando esa experiencia personal nos tranforma y nos cambia, y nos lleva a ser transformados en hijos de Dios (Mateo 5:9). Somos bienaventurados al tener a Dios como Padre. Sin embargo, esto no es el fin del trayecto en las bienaventuranzas.

Quizás podemos pensar que no puede haber un mayor gozo en nuestra vida cristiana que llegar a ser hijos de Dios, pero estamos equivocados. La octava bienaventuranza - el mayor nivel de felicidad - nos dice que recibiremos un galardón en los cielos (Mateo 5:10-12). Creo, sin dudarlo, que cuando estemos en el cielo recibiendo el galardón de Dios se olvidarán todas nuestras tristezas y amarguras. Se olvidarán todas las tribulaciones y penas, pues nuestro Dios nos dirá "buen siervo y fiel; sobre poco haz sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor" (Mateo 25:21). Termina la progresión de gozo.



Pero hay algo más. ¿Por qué son 8 bienaventuranzas? ¿Qué significado puede tener para nosotros? Bueno, el número 8 significa en la Biblia un "nuevo orden", una "nueva etapa" o un "nuevo comienzo". Cuando Dios creó los cielos y la tierra lo hizo en seis días, al séptimo descansó y al octavo "comienza" una nueva semana, pues es el primer día de otra semana que sigue. Leemos también que sólo 8 personas fueron salvas en el diluvio, pues estas darían un "nuevo comienzo" a la Humanidad (1 Pedro 3:20). Los niños judíos eran circunscidados a los 8 días de nacer (Leviticos 12:3), pues marcaba para ellos el "nuevo comienzo" al entrar en una "nueva" familia, la familia de Dios. El mismo Jesús estaba en la tumba al séptimo día (de reposo), pero ya al octavo - primer día de la semana - había resucitado, pues marcaba una "nueva etapa" en la vida de los hombres.

¿Cómo aplicamos este significado en las 8 bienaventuranzas? Pues bien, Dios quiere transformar tu vida en 8 niveles porque quiere un nuevo comienzo en tu vida, que seas una nueva criatura. Pero no se limita solamente a una nueva vida, sino también quiere que vivas 8 niveles de bienaventuranzas o felicidad, pues quiere un nuevo comienzo para que seas feliz. Sólo Dios puede darte el gozo que buscas, acéptalo y no desperdicies tu vida.

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