13 abril 2010

Enoc y Noé: Tipo de la Iglesia e Israel del fin de los Tiempos

Aunque parezca increíble, en los primeros capítulos de la Biblia ya se revela el plan de Dios acerca de los tiempos finales, tan sólo en los primeros días de la humanidad. Y es que Jesús fue claro en decir que los tiempos en los que volvería a la Tierra serían similares a los tiempos de Noé y a las condiciones de aquel entonces (Luc. 17:26). De inmediato viene a la mente las condiciones de aquel tiempo: crecimiento de la población mundial (Gen. 6:1), gran actividad satánica (Gen. 6:2), avances rápido en la tecnología (Gen. 4:22), violencia (Gen. 6:11,13), actividad sexual ilícita (Gen. 4:19), menosprecio por el matrimonio (Mat. 24:38), materialismo (Luc. 17:28). Todo esto ya está cumplido en nuestros días. Pero aún hay más: El mensaje de Dios sobre los tiempos finales, sobre su Iglesia, el periodo de gracia y salvación, la Tribulación y el trato final de Dios con los judíos están dadas en el libro de Génesis.



El capítulo 5 de Génesis está lleno de "tipos" que representan "algo" en el fin de los tiempos y la clave está en los nombres dados allí. El primero de ellos es Enoc. La Biblia nos dice que Enoc era el séptimo desde Adán (Gen. 5:3-18; Jud. 14), que "caminó con Dios" (Gen. 5:22), que predicó acerca de la Segunda Venida de Cristo antes de que la Primera hubiera ocurrido (Jud. 14-15), y desapareció con Dios antes del Diluvio (Gen. 5:24). Estas características por lo tanto dicen que Enoc representa a la Iglesia. La iglesia de nuestros tiempos es la séptima (según Apoc. 2-3). Por lo tanto, la Iglesia de nuestro tiempo debiera hacer lo mismo que hacía Enoc en sus tiempos: debe "caminar" con Dios y predicar acerca de la Segunda Venida de Cristo y prevenir a la humanidad del juicio venidero de Dios. El hecho de que haya ascendido con Dios a los cielos antes del Diluvio indica que la Iglesia algún día será arrebata a los cielos (1 Tes. 4:16,17) para no sufrir el juicio de la Tribulación.


El segundo es Matusalén. La Biblia nos dice que fue hijo de Enoc (Gen. 5:21) y que vivió 969 años (Gen. 5:27), siendo el hombre que más años vivió en la Biblia. En este caso, Matusalén representa "el periodo de gracia", el tiempo en que la humanidad puede acceder a Dios para arrepentimiento y liberación del juicio de Dios sobre la Tierra. De hecho, Matusalén significa literalmente en hebreo "cuando él muera será enviado". Cuando Matusalén muriera, el Diluvio sería enviado. En otras palabras, el lapso que duraría la vida de Matusalén sería el tiempo que Dios daría a la humanidad para arrepentirse y salvarse del Diluvio, así como el periodo de gracia en nuestros días es el tiempo que durará hasta que comience la Tribulación. Por esta razón Matusalén fue el hombre que más años vivió en la Biblia: Dios alargó la vida de Matusalén al máximo para que el mundo tuviera el tiempo suficiente para arrepentimiento (2 Ped. 3:9). Cuando "él (Matusalén) muriera sería enviado" el Diluvio, así como cuando acabe el tiempo de gracia comenzará la Tribulación. Y así ocurrió. Matusalén murió exactamente en el año en que comenzó el Diluvio (sumando los años de Matusalén hasta el Diluvio: Gen. 5:25; 5:28-29; 7:11).



Noé en tanto representa a Israel. Noé fue el único, junto a su familia (Gen. 7:1; 2 Ped. 2:5), en salvarse de la destrucción del Diluvio. Lo mismo ocurrirá en los tiempos finales, donde el mundo morirá, pero Israel será preservada de la tribulación. Así como Noé encontró "salvación a través del Diluvio" (2 Ped. 2:5), Israel encontrará "salvación a través de la Tribulación". Por lo tanto, el Diluvio de aquellos días representa la Tribulación que vendrá sobre la humanidad en nuestros días. Dios nos dijo lo que ocurrirá en los tiempos finales ya cuando el hombre recién comenzaba a escribir su historia sobre la Tierra en los primeros versículos de la Biblia.

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