30 octubre 2011

En la Parábola, ¿A cuánto equivalía un talento?

La Parábola de los Talentos (Mateo 25:14-30) narra la historia de un hombre que le entrega a sus siervos algunos talentos. A uno le entregó cinco talentos, a otro dos, y a otro uno. Con frecuencia la entendemos como si el hombre de la historia le hubiera entregado una serie de talentos o habilidades a cada uno de los tres siervos. Luego nosotros lo interpretamos como los distintos dones o talentos que Dios nos ha dado a cada uno de nosotros. En cierta manera, también se puede entender así, pero para ser bíblicamente exactos, un talento en tiempos de Jesús era algo distinto. ¿Qué era un talento y cuánto era su valor?


Un talento era un peso. Equivalía a 21.000 gramos de plata. Para entender esto, si un denario equivalía a 4 gramos de plata, entonces un talento equivalía a 6.000 denarios. Un jornalero judío ganaba un denario en todo un día de trabajo (Mateo 20:2). Si un jornalero quisiera ganar tan solo un talento, tendría que trabajar 6.000 días, o mejor dicho, ¡casi 20 años!

Si hacemos los cálculos correctos, podremos entender que el siervo que recibió cinco talentos en realidad recibió un sueldo de 100 años, el que recibió dos recibió lo equivalente a un sueldo de 40 años y el que recibió uno solo estaba recibiendo el sueldo de 20 años de trabajo.


En pesos chilenos, el primer siervo recibiría hoy día 300 millones de pesos, el segundo 120 millones de pesos, y el tercero 60 millones de pesos. En dólares, el primero recibió 600.000 dólares, el segundo 240.000 dólares, y el tercero 120.000 dólares. Es decir, cada uno de los siervos recibió una considerable suma de dinero.

Quizás algunos pensarán que no han recibido mucho de parte de Dios, quizás un solo talento, pero es una gran bendición; una gran riqueza en tus manos. Pero lo impresionante de la parábola es que a pesar de que el primero duplicó de cinco a diez talentos (¡equivalente a un salario de 200 años de trabajo!), y el segundo de dos a cuatro (¡equivalente a un salario de 80 años de trabajo!), el señor de la parábola les dice que han sido fieles en lo poco (Mat. 25:21,23). Quizás, lo que para nosotros sería una fortuna, para nuestro Dios es poco, porque Él tiene una riqueza aún mucho más grande, incontable e inimaginable, y lo más importante de todo, es que la quiere compartir contigo.

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