08 julio 2018

¿Cómo amontonas ascuas de fuego sobre la cabeza de tu enemigo?


Una de las expresiones más difíciles de entender en la Biblia la encontramos en las cartas de Pablo, cuando leemos que haciendo el bien a nuestro enemigo estamos colocando “carbones encendidos” o “ascuas de fuego” sobre su cabeza: 

“Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza.” Romanos 12:20 

¿Qué significa esta expresión? ¿Cómo podríamos poner ascuas de fuego sobre la cabeza de nuestro enemigo? Pues bien, generalmente se piensa que esta expresión encierra una especie de venganza o castigo contra nuestro enemigo. Algunos, incluso, han llegan a pensar que cuando hacemos el bien a nuestro enemigo y éste no se arrepiente, entonces su sufrimiento en el infierno se vería aumentado. Pero la interpretación más común enseña que nuestro enemigo se avergonzará una vez que nosotros hacemos el bien con él. Sin embargo, ninguna de ellas es correcta, pues se contradice con el ayudar y bendecir a nuestro enemigo. Por el contrario, el dicho proviene de Oriente y se refiere a alguien que es amable y afectuosa con otra cuando coloca literalmente ¡carbones encendidos sobre su cabeza!


Cuando se escribió este proverbio (Proverbios 25:22), la gente en Oriente calentaba sus casas y cocinaba con fuego. Pero durante la noche el fuego a veces se apagaba y debían ir a buscar carbones encendidos a las casas vecinas para prender nuevamente el fuego y cocinar el desayuno. Estos carbones eran transportados en braseros o en un recipiente sobre sus cabezas. Así pues, el proverbio enseña que si a un enemigo se le apaga el fuego en su casa, y viene a la nuestra pidiendo un carbón, debemos ser generosos y amontonarle muchos carbones encendidos en un brasero para llevar a su casa sobre su cabeza. De manera que podrá volver a su casa a cocinar pan y calentarse (Reediming God).

07 julio 2018

¿Cómo pudo la mujer lavar los pies de Jesús con sus lágrimas?


Cuando Jesús estaba en Betania fue invitado a comer a casa de Simón, y estando a la mesa una mujer pecadora, que vivía en la ciudad y que se había enterado de su visita, entró en casa del fariseo trayendo un alabastro con perfume. Los Evangelios relatan lo que haría esta mujer: 

“y estando detrás de él a sus pies, llorando, comenzó a regar con lágrimas sus pies, y los enjugaba con sus cabellos; y besaba sus pies, y los ungía con el perfume.” Lucas 7:38 

Normalmente, cuando leemos esta historia, nos imaginamos a esta mujer derramando una cantidad increíble de lágrimas que alcanzaron hasta para lavar los pies de Jesús. Sin embargo, nadie es capaz de llorar tanto de una sola vez como para siquiera humedecer los pies de alguien. Entonces, ¿cómo pudo la mujer lavar los pies de Jesús con sus lágrimas? Por una sencilla razón. La mujer pudo regar muchas lágrimas en los pies de Jesús pues ¡estuvo guardando lágrimas en una botella durante toda su vida! 

En tierras bíblicas existía una antigua costumbre de guardar las lágrimas con la creencia de que cada lágrima derramada por una causa espiritual sería recompensada por Dios. Así que la guardaban en una redoma, una botella hecha de vidrio o cerámica, de hasta 15 centímetros de largo (foto abajo). Cuando una persona lloraba, tomaba esta redoma y la colocaba en su mejilla para guardar sus lágrimas, especialmente en tiempos de angustias. No se guardaban lágrimas de ira o rencor, por ejemplo. Sólo se guardaban lágrimas Justas (“Light through an Eastern Window”, K.C. Pillai).


En los hogares judíos había una botella de lágrimas por cada miembro de la familia, las cuales eran enterradas con ellos en su sepultura. Eran tan valiosas que se dice que si una casa estaba en llamas se guardaba primero la redoma de lágrimas antes que los muebles. En uno de sus Salmos David se refiere a esta antigua costumbre, confiando que Dios ya conocía todas sus aflicciones y las tenía escritas en su libro. Así que no tenía la necesidad de guardar sus lágrimas en una botella para recordárselas: 

“Mis huidas tú has contado; Pon mis lágrimas en tu redoma; ¿No están ellas en tu libro? (Salmo 56:8) 

Pero en algunos casos la redoma no sólo contenía lágrimas de su dueño, sino también las de su familia. Cuando una persona moría, todos los familiares traían sus redomas, y cuando comenzaban a llorar cada uno tomaba su redoma y guardaba sus lágrimas y también las lágrimas de toda su familia. Así que estas botellas eran extremadamente sagradas para ellos, pues representaban todos los dolores de cabeza, las penas y dolores de una familia, desde el abuelo hasta el niño más pequeño (“Strange Scriptures that perplex the Western Mind”, Barbara M. Bowen). 

Muchos estudiosos creen que cuando la mujer se acerca a Jesús llevaba consigo su redoma de lágrimas. La mujer estaba sacrificando una de sus posesiones más valiosas, algo que en Oriente se consideraba una verdadera desgracia, pues sería enterrada sin el vaso de las propias lágrimas. Pero para ella, estas lágrimas en la botella representaban todas sus aflicciones, todas sus penas y llantos acumulados durante toda su vida, y las regó en los pies de Jesús. ¡Qué gran ejemplo! Entrega todas tus aflicciones a los pies de Jesús, y Él promete algún día enjugar todas las lágrimas de tus ojos (Apocalipsis 21:4).

24 junio 2018

¿Como se explica que Sara le ruegue a su esposo Abraham tener hijos con la esclava?

Cuando leemos la historia de los patriarcas del Génesis aparecen algunas costumbres totalmente raras para un lector moderno. En la historia de Abraham leemos, por ejemplo, que Sara no podía tener hijos, y ante tal problema le sugiere a su esposo Abraham algo muy particular: 

“Dijo entonces Sarai a Abram: Ya ves que Jehová me ha hecho estéril; te ruego, pues, que te llegues a mi sierva; quizá tendré hijos de ella. Y atendió Abram al ruego de Sarai.” (Génesis 16:2) 

La petición de Sara parece algo descabellada: ¡Una esposa pidiéndole al marido acostarse con la empleada para tener un hijo! Y aunque parezca sorprendente, Sara no tuvo ninguna complicación en pedírselo a Abraham, y Abraham tampoco tuvo ninguna complicación en aceptarlo. Pero, ¿por qué a Abraham le pareció bien que su esposa le pidiera tener hijos con la esclava? Pues bien, ¡Abraham y Sara simplemente estaban cumpliendo con la ley de su época!


Sabemos que Abraham habitó en las tierras en que predominaba la cultura de los horeos (Génesis 14:6; 36:20). No se sabía mucho acerca de esta cultura, hasta cuando en 1925 se descubrieron en Nuzi (Irak), unas 20.000 tablillas escritas en cuneiforme acadio que hacían referencia a las leyes que regían la vida de los horeos. Fueron estos documentos jurídicos, “las tablillas de Nuzi”, las que permitieron conocer las extrañas costumbres que regían a los matrimonios de la época, incluyendo Abraham y Sara. 

En la actualidad, los contratos de matrimonio se centran en la pareja. Pero en la época de Abraham el contrato matrimonial se centraba en que el hombre pudiera tener descendencia. Las tablillas de Nuzi especificaban que ningún matrimonio se consideraba exitoso si no nacían hijos. Pero también, en el caso de que la esposa fuera estéril, el mandato legal exigía a la esposa proveerle al marido una joven esclava que le diera descendencia. ¡Así de importante era que el hombre tuviera hijos! Por ello, los contratos matrimoniales en algunas ocasiones incluían una cláusula que junto a la novia también se presentaba una esclava, para sustituir a una esposa en caso de ser estéril (Génesis 29:24; 29:29). 

Hoy en día encontraríamos una seria dificultad en entender que Sara le pidiera a Abraham tener relaciones sexuales con la esclava. Pero hace 4000 años, el contexto era totalmente distinto, y la revelación de Dios al hombre recién comenzaba. La Biblia nos relata un gravísimo problema para un matrimonio de la época: Sara era estéril (Génesis 16:1) y la descendencia de Abraham estaba en peligro. De manera que Sara tenía la obligación legal de proveerle a su esposo una mujer que pudiera darle un hijo. La petición de Sara no era que su esposo tuviera sexo ilícito, sino más bien, era asegurarle a Abraham su propia descendencia y mantener vivo su nombre. Otros casos similares los vemos cuando Raquel, preocupada por no tener hijos, le ofrece a Jacob su esclava Bilha (Génesis 30:1-4), y también en la historia de Lea, que después de haber dejado de dar a luz, le ofrece a su esclava Zilpa (Génesis 30:9).

19 mayo 2018

El gusano que nunca muere


Sin duda, nadie habló más acerca de la realidad del Infierno en la Biblia que Jesús. Muchas de las descripciones del Infierno que encontramos en el Nuevo Testamento fueron dadas por Jesús. Sin embargo, de todas estas referencias, una de ellas continúa siendo un misterio hasta el día de hoy: 

“Y si tu pie te fuere ocasión de caer, córtalo; mejor te es entrar a la vida cojo, que teniendo dos pies ser echado en el infierno, al fuego que no puede ser apagado, donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga.” (Marcos 9:45-46) 

Pues bien, Jesús, citando las palabras del profeta (Isaías 66:24), hace una comparación entre un vertedero de basura que existía en el Valle de Hinom (Gehinom) a las afueras de Jerusalén en la época de Jesús, y el castigo eterno que les espera a los condenados después de la muerte. En este valle se arrojaba toda clase la basura, incluso cadáveres que no merecían un entierro, que cuando se les prendía fuego inmediatamente se llenaban de gusanos. Para los judíos, este valle de basura simbolizaba el juicio de Dios sobre los impíos. Asimismo, Jesús nos enseña que es mejor entrar cojo o manco al cielo, que ser arrojado al infierno, un lugar similar donde el fuego no puede ser apagado y el gusano de ellos no muere. 

Pero, ¿qué significa que el gusano de ellos no muere? Algunos eruditos afirman que el fuego en el infierno no es literal, y por lo tanto, los gusanos tampoco. Enseñan que “el gusano de ellos no muere” es una referencia a la conciencia, un símbolo de los remordimientos que los condenados tendrán en el infierno y que nunca se acabará o morirá. Pero la palabra “gusano” (tolaat) usada por el profeta Isaías es la misma que se usa en Jonás para hablar de un gusano literal que se comió la calabacera (Jonás 4:7). Y la palabra "gusano" (skolex) usada por Jesús también hace referencia a un gusano literal. Entonces, ¿puede haber gusanos literales en el Infierno? 

Hasta hace algunos años, la idea de gusanos literales en el infierno, o mejor dicho, en el centro de la Tierra, estaba totalmente descartada por la ciencia, pues era casi imposible que pudiera existir cualquier clase de vida en lugares tan profundos de la Tierra, sin oxígeno, sin luz solar o a temperaturas tan elevadísimas. Sin embargo, recientes descubrimientos científicos han cambiado radicalmente estas teorías. 

En 2011, investigadores de la Universidad de Ghent (Bélgica) y la Universidad de Princeton (EE.UU.) descubrieron bajo una mina de oro en Beatrix, cerca de Johanesburgo (Sudáfrica) una nueva especie de gusano que vive nada menos que a 3,6 kilómetros bajo la tierra. Estos gusanos miden 0,5 milímetros y fueron llamados Halicephalobus mesphisto, traducido como “gusanos del diablo” (por Mefisto o Mefistófeles, otro nombre del diablo), debido a que viven en un verdadero infierno, pues a esta profundidad bajo la mina la temperatura alcanza los 48 grados centígrados (Revista Nature). 


Pero otro descubrimiento científico fue aún más revolucionario. En 1977, un sumergible norteamericano descubrió en Galápagos, Océano Pacífico, una nueva especie de gusanos de tubo gigantes de hasta 2,7 metros, llamada Riftia Pachyptila, desconocida hasta entonces. Esto supuso una verdadera revolución en biología, pues fueron encontrados a una profundidad de entre 2 a 4 kilómetros bajo el mar habitando al lado de fumarolas submarinas, desde donde escapa vapor y gases directos desde el centro de la tierra. Esto significaba que podían tolerar temperaturas de hasta 400 grados centígrados y soportar grandes concentraciones de sulfuro y nula luz solar. Y a pesar de este hábitat extremo y tóxico, pueden llegar a vivir hasta los 250 años (Wikipedia).


Y los descubrimientos siguen. Pues en 2012, científicos británicos aseguran haber encontrado una especie de gusano capaz de combatir el envejecimiento y volverse teóricamente inmortal (BBC). Estos descubrimientos, sin duda, proponen nuevas teorías que implican la posibilidad de que existan gusanos a más kilómetros de profundidad, que resistan las altas temperaturas del centro de la Tierra y toleren las grandes concentraciones de azufre y sulfuro, que sean más grandes, y que también sean más longevos. Sin duda, la existencia de gusanos literales en el Infierno sigue siendo un misterio.

18 abril 2018

¿Por qué Jacob y Esaú cerraron la compra de la primogenitura comiendo pan y guisado?


La historia es conocida. Jacob, siendo el hermano menor, deseaba la primogenitura de Esaú, su hermano mayor. Y en una ocasión, Esaú volviendo del campo cansado y con hambre, deseaba el potaje que preparaba Jacob. Y aprovechando la oportunidad, Jacob decide comprar la primogenitura a Esaú a cambio de aquel plato de comida. Dice la Biblia: 

“Entonces Jacob dio a Esaú pan y del guisado de las lentejas; y él comió y bebió, y se levantó y se fue. Así menospreció Esaú la primogenitura.” (Génesis 25:34) 

Después de leer el relato aparece inmediatamente la siguiente pregunta: ¿podía Jacob comprar algo tan importante como la primogenitura con pan y un guiso de lentejas? ¿Haría un plato de comida respetar a Esaú un acuerdo tan importante? La respuesta es ¡por supuesto que sí! En el mundo occidental los acuerdos entre personas se hacen firmando un documento legal, pero en el Medio Oriente los pactos más solemnes ¡se hacían con sal! De manera que el “pacto de sal” era considerado sagrado en Medio Oriente, algo así como una garantía de fidelidad. Una vez que se compartía sal entre dos personas, aún si fueren los peores enemigos, representaba un compromiso inquebrantable entre ellos. Tan importante es, que Dios mismo usó el pacto de sal para referirse al pacto que hizo con Israel (Números 18:19), y con David (2 Crónicas 13:5). 

Así que, compartir una comida sazonada con sal era un acuerdo inviolable entre dos personas. Por ello, en el Medio Oriente se usaba la expresión “pan y sal” para referirse a “estar unidos por un pacto solemne” (Usos y Costumbres de Tierras Bíblicas, Fred Hartley). Un enemigo no “probará la sal” de su adversario a menos que esté listo para reconciliarse con él. Una persona con una misión no comerá pan ni sal de su hospedador hasta cumplir con su misión, como el caso del siervo de Abraham que no comió hasta no haber dicho el mensaje que tenía que decir a Labán (Génesis 24:33). 


Por lo tanto, cuando Esaú decide vender su primogenitura a Jacob por “pan y un guisado de lentejas” ambos estaban comprometiéndose en un pacto solemne e inquebrantable. Y así también lo entiende la Biblia, pues después de esta comida Jacob es considerado oficialmente como el primogénito con todos sus beneficios. Otra referencia similar al "pan y sal" la encontramos en la última cena. En Medio Oriente, cuando una persona compartía una comida sazonada con sal con otro en su casa ya no podía traicionarla o hacerle daño. Sin embargo, en la última cena Jesús les dice a sus discípulos que uno de ellos lo traicionaría a pesar de estar comiendo del mismo plato (Marcos 14:18-20). No sólo fue la traición, sino también el haber roto el pacto de sal lo que llevó a Judas a quitarse la vida. 

25 enero 2018

Cristianismo: ¿La verdadera fe, o una religión más?

Seguramente, lo primero que le diría un agnóstico o un ateo a un cristiano sería lo siguiente: “Hay tantas religiones en el mundo, y cada una de ellas asegura tener la verdad, ¿cómo podemos demostrar que el cristianismo es la verdadera fe, y que todas las demás están equivocadas? ¿O acaso somos otra religión más, de las muchas que hay en el mundo?"

Por supuesto, hay miles de religiones en el mundo, pero si queremos demostrar cuál de todas dice la verdad, entonces debemos poner a prueba lo que cada una de ellas sostiene, y lo que cada uno de sus fundadores predicaba. Si ellos decían la verdad, entonces debe haber una prueba real que compruebe sus palabras. De lo contrario, las enseñanzas de estas religiones y líderes son sólo filosofías o pensamientos personales, pero no la verdad absoluta. Veamos lo que estas religiones enseñan (información proporcionada por Gotquestion), y si existe una prueba que compruebe tales afirmaciones. 

Hace 3.500 años comenzó a surgir en la India el hinduismo, bajo un conjunto de creencias por separado. Los hinduistas creen que toda la realidad y existencia son un aspecto distinto de una misma divinidad suprema, el Brahma. Es por ello que adoran a más de 300 millones de dioses, pues todo es divino. La meta del hinduista es convertirse en uno solo con este Universo divino, aun cuando deje de existir de forma ilusoria como “ser individual”. Mientras no alcancen esta meta (moksha), se reencarnarán repetidas veces hasta auto-realizarse hacia la verdad, que sólo Brahma existe y nada más. La manera en la cual una persona se reencarna depende del karma, un principio de causa y efecto gobernado por el balance natural: todo lo que se hace en el pasado, incluyendo reencarnaciones pasadas, tiene su correspondiente efecto en el futuro. De manera que todo ser humano finalmente se convertirá en lo divino. Pero, ¿qué pruebas entregan los hinduistas para defender sus creencias? Ninguna. Solo fe. 

 
En el siglo VI a.C. Siddartha Gautama decidió sentarse bajo una higuera, conocida como bodhi, y se desafió a no levantarse hasta encontrar la iluminación. Así pues, según él, logró su objetivo y desde ese entonces se le conoció como el “iluminado” o el “buda”, dando comienzo al budismo. Muchos entonces comenzaron a aceptar sus enseñanzas, como por ejemplo, que la iluminación yace en el “camino medio”, y sus “Cuatro Nobles Verdades”: primero, vivir es sufrir; segundo, el sufrimiento es causado por un deseo o atadura; tercero, se pueden eliminar estas ataduras; y cuarto, esto se logra finalmente con la meditación. Así que Buda solamente señaló el camino para encontrar esta iluminación. Pero, ¿qué pruebas entregó Buda para defender sus enseñanzas? Ninguna. Sólo su enseñanza y nuestra fe. 

 
Por su parte, Confucio fue un filósofo chino del siglo V a.C. que fundó el Confucianismo, un sistema ético más que religioso, que se centra en lo terrenal más que en lo celestial. Confucio pensaba que para ser una buena persona y ganarse la salvación era necesario venerar a los antepasados ya muertos cuyos espíritus controlan la suerte de los descendientes vivos, y también que los más jóvenes debían reverenciar a los más ancianos de la familia. Así que enseñaba que no existe la necesidad de un Dios, sino que todo está en poder del hombre. Pero, ¿qué pruebas entregó Confucio para defender sus ideas? Ninguna. Sólo su filosofía y nuestra fe. 


En el siglo VII d.C. Mohammed, más conocido como Mahoma, afirmó que el ángel Gabriel se le había aparecido en La Meca, en Arabia, para revelarle que había sido escogido por Dios como su profeta. El mensaje recibido era que todas las religiones del mundo eran falsas, y que los judíos y cristianos habían recibido el mismo mensaje pero lo habían malentendido. Así que Mahoma debía fundar el Islam, la única religión, y sustentarse en el Corán, la única revelación de Alá, y que él era el último mensajero de Alá. Desde entonces, son millones de personas en el mundo que aceptan y profesan la religión musulmana, orando sagradamente en mezquitas en dirección a La Meca. Pero, ¿qué pruebas entregó Mahoma para defender sus visiones? Ninguna. Sólo su palabra y nuestra fe. 


Pero, ¿qué hay del Cristianismo? El Cristianismo está fundamentado en las palabras de Cristo. Y Jesús dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” (Juan 14:6) ¿Puede Cristo demostrar que sólo Él es el único camino y que no hay otro? Pues bien, esta es exactamente la misma pregunta que le hicieron sus contemporáneos judíos. A diferencia de todas las otras religiones, a Jesús se le cuestionó la veracidad de sus palabras y le exigieron una prueba para demostrar que Él decía la verdad. Ante esta demanda, Jesús dijo: 

“El respondió y les dijo: La generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás. Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches.” Mateo 12:39-40 

¡Tenemos una respuesta clara y precisa! La gran prueba para demostrar que Jesús decía la verdad sería su muerte, sepultura y resurrección de entre los muertos. La Biblia afirma que Jesús resucitó tal como la había dicho. Pero, ¿hay alguna evidencia real de la resurrección de Cristo? Aunque muchos se nieguen a aceptarlas, hay dos evidencias irrefutables de la resurrección de Jesús. Contrario a lo que la mayoría cree, el cristianismo no se basa en una fe ciega, sino que hay pruebas objetivas que la apoyan. Dos pruebas que son suficientes para callar la boca de cualquier enemigo y aceptar que el cristianismo es la verdadera fe y que el resto de las religiones están equivocadas. 

Primero, tenemos a un Cristo histórico y una tumba vacía. Es cierto, podemos no creer en las palabras de Jesús. Es más, podemos no creer en Jesús. Pero lo que NO podemos hacer es borrar a Jesús de la Historia. Jesús fue alguien real. Nadie en el mundo ha tenido más evidencia histórica de su existencia que Jesús, y nadie en el mundo ha tenido más influencia en la Historia que Jesús. ¡Y su tumba está vacía! Una tumba que era conocida por todas las personas de su época, y cuando resucitó nadie, ni los romanos, ni los fariseos, ni la gente de su época, pudo discutir que su tumba estaba vacía. Esta es la gran diferencia entre el Cristianismo y cualquier otra religión. Buda, Mahoma, Confucio, y cualquier otro personaje influyente murió y sus restos están puestos en sepulcros donde se han levantado templos y mezquitas, momificados y envueltos en estatuas, pero ¡la tumba de Jesús está vacía!


Y segundo, hubieron muchos testigos que vieron a Jesús vivo después de haberlo visto crucificado, muerto y sepultado, entre los que se cuentan más de quinientas personas que lo vieron a la vez (1 Corintios 15:6), muchos de ellos predispuestos a rechazar cualquier tipo de resurrección física y dispuestos a negar haber conocido a Jesús por temor a morir, pero que más tarde propagaron su testimonio a todo el mundo, y estuvieron dispuestos a morir crucificados, quemados, azotados, decapitados, desollados, y de las peores maneras posibles, por defender el testimonio de haber visto a Cristo resucitado. Sin duda, haber visto a Jesús vivo provocó en ellos un cambio radical y profundo, al punto de proclamar sin miedo esta noticia a todo el mundo hasta el día de hoy: ¡Jesús ha resucitado de entre los muertos! 

De manera que para destruir completamente el cristianismo basta simplemente con demostrar que Jesús no resucitó de entre los muertos. Esto sería suficiente para acabar de raíz con el evangelio. ¡Pero cuidado! Porque si Jesús realmente resucitó de entre los muertos, no sólo demostraría que Él decía la verdad, sino también demostraría que Jesús es el único camino hacia Dios, y que ninguna otra religión del mundo te puede salvar. ¡Te desafío a demostrar lo contrario!

23 enero 2018

Signos y Símbolos de la Masonería: el signo de silencio

Todo lo que nos rodea, lo que leemos, escuchamos y vemos, está influenciado por signos y símbolos de carácter masónico, tan familiares para cualquier persona que se han vuelto cotidianos y parte de nuestro mundo moderno. Sin embargo, si estudiamos cada uno de ellos resulta muy difícil aceptar su verdadero significado, pues se han vuelto comunes y normales. 

Es muy normal hacer el gesto de silencio en espacios como bibliotecas, templos religiosos o en lugares donde se pide respeto. El gesto consiste en levantar un dedo hacia los labios con un sonido como "shhh". Y aunque parezca extraño, su origen no es nuevo, ya que se remonta a las más antiguas civilizaciones del mundo, y su significado está asociado a las sociedades secretas que hoy controlan el mundo.


Los antiguos egipcios tenían su propio dios del silencio, Horus, quien era representado con un dedo sobre sus labios como gesto de silencio. Este culto llegó a Grecia como el dios del secreto y el silencio, Harpócrates, la versión griega de Horus. Y más tarde, el culto se trasladó a Roma con el mismo nombre. Ahí se hizo tan conocido que en la entrada de los templos de la antigua Roma siempre estaba la estatua de Harpócrates. De esta manera, el culto al dios del silencio se expandió desde Roma a todo el mundo.


Siglos después, las sociedades secretas comenzaron a adoptar esta costumbre pagana en sus rituales. Durante el siglo XVIII, una sociedad de élites secreta conocida como el “Hellfire Club” comenzó a replicar el uso de estatuas de Harpócrates en las entradas de sus edificios como símbolos de mantener en secreto todo lo que ocurría en sus reuniones. Luego, otras sociedades secretas, como “Skull and Bones” y “Bohemian Club” comenzarían a hacer lo mismo. Hoy, ya es común ver estatuas en la entrada de logias masónicas haciendo el signo de silencio. Abajo, vemos dos esqueletos haciendo el signo de silencio a la entrada donde se reunen los miembros de la sociedad secreta "Skull and Bones", en la Universidad de Yale, EE.UU.


“Porque nada hay encubierto, que no haya de descubrirse; ni oculto, que no haya de saberse.” Lucas 12:2 

De esta manera, en los últimos siglos el gesto de silencio ha sido adoptado por la masonería mundial como signo de imposibilidad de aquellos que pertenecen a estos grupos para hablar y revelar sus secretos. Algunos rituales de iniciación incluso advierten que romper el silencio trae como castigo el corte de garganta y lengua desde su raíz. Así que los miembros de estos grupos se vuelven esclavos del silencio.

El gesto premeditado de silencio ha sido usado en los medios de comunicación por ex Presidentes de EE.UU. como Barack Obama, Bill Clinton, y otros líderes como Colin Powell (ex Secretario de Defensa de EE.UU.) o Winston Churchill (ex Primer Ministro de Gran Bretaña).



Sin duda, el éxito comunicacional de los signos y símbolos de la masonería se ha dado en la industria musical. Cantantes como Madona, Lady Gaga, Demi Lovato, Cher, estrellas del pop japónes (J-pop) entre muchos otros, han usado este gesto en sus videoclips, portadas de álbumes o apariciones en público de manera premeditada.




Mostrar estos símbolos y signos públicamente, pero a la vez en forma oculta, según Albert Pike (1908-1891) - famoso masón grado 33 americano - es una muestra de su poder secreto en el mundo. También es una muestra de la ingenuidad de la gente, pues están por doquier y frente a sus narices, pero aun así no lo notan. Son mensajes subliminales que van directo a nuestras mentes. Todo, absolutamente todo, tiene sus raíces en la masonería. 

"Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno." (1 Juan 5:19)

Signos y Símbolos de la Masonería: la lengua afuera

Todo lo que nos rodea, lo que leemos, escuchamos y vemos, está influenciado por signos y símbolos de carácter masónico, tan familiares para cualquier persona que se han vuelto cotidianos y parte de nuestro mundo moderno. Sin embargo, si estudiamos cada uno de ellos resulta muy difícil aceptar su verdadero significado, pues se han vuelto comunes y normales. 

Uno de estos signos es el sacar la lengua afuera. Y aunque parezca un gesto normal, esconde un horrendo significado que se remonta desde hace siglos al hinduismo. El gesto de la lengua afuera tiene su origen en el culto a la diosa Kali, diosa de la destrucción y la muerte.


Kali es considerada una de las principales diosas del hinduismo, una suerte de diosa Madre Universal, pero muy violenta y siniestra. Se la representa con la lengua afuera, y con cuatro brazos donde en uno de ellos sostiene una espada y en otro una cabeza degollada. Por ello, los rituales hindúes en su honor eran brutales y muy sangrientos. 


“¿De quién os habéis burlado? ¿Contra quién ensanchasteis la boca, y alargasteis la lengua? ¿No sois vosotros hijos rebeldes, generación mentirosa,” Isaías 57:4 

Con el paso del tiempo, los altos grupos de poder de la masonería adoptaron el gesto de la diosa Kali de sacar la lengua como símbolo de muerte. Su influencia entre estas sociedades secretas es tan grande que el 8 de Agosto de 2015 la imagen de la diosa Kali fue elegida para ser proyectada en un espectáculo de videomapping en el emblemático edificio Empire State de Nueva York, como un mensaje para todo el mundo. 


Durante los últimos años, el gesto se ha masificado en el cine y televisión. Pero ha sido la música la que ha permitido llevar este signo exitosamente a millones de personas en el mundo, sin que ellos se den cuenta que están haciendo un gesto de adoración a la muerte. El integrante del grupo de rock Kiss, Gene Simmons, fue quien popularizó el gesto de sacar la lengua a nivel mundial. Lo que la gente no sabe, es que ellos al hacerlo están imitando uno de los rituales más sangrientos que realizaban los hinduistas en honor a la diosa Kali y a la muerte. 


La banda de rock The Rolling Stones también decidió utilizar este símbolo como sello en uno de sus álbumes. En 1970 el diseñador John Pasche, por encargo del cantante del grupo (y también satanista) Mick Jagger, crea el logotipo del álbum “Sticky Fingers”, usando una lengua afuera, como símbolo de culto sagrado a la muerte. 


¿Han notado que muchos cantantes de fama mundial sacan la lengua afuera como un gesto premeditado? Por supuesto, es un símbolo usado entre miembros de sociedades secretas que adoran al diablo y que controlan el mundo ocultamente. Cantantes tales como Madona, Miley Cyrus, Rihanna, Lana del Rey, Ashley Tisdale, entre muchos otros, han usado el gesto premeditado de la lengua afuera en sus presentaciones. Abajo, podemos observar el signo de la lengua afuera, que en muchos casos se usa junto con otro gesto satánico, la mano cornuda. 



El actor de Hollywood, Jim Carrey, también utilizó el signo de la lengua afuera (junto otro signo que hace con sus manos, la pirámide) en el programa de televisión norteamericana “El Show de Jimmy Kimmel”, donde – en un tono de broma – revela públicamente que se trata de un signo usado por los miembros de la sociedad secreta Illuminati. 


Mostrar estos símbolos y signos públicamente, pero a la vez en forma oculta, según Albert Pike (1908-1891) - famoso masón grado 33 americano - es una muestra de su poder secreto en el mundo. También es una muestra de la ingenuidad de la gente, pues están por doquier y frente a sus narices, pero aun así no lo notan. Son mensajes subliminales que van directo a nuestras mentes. Todo, absolutamente todo, tiene sus raíces en la masonería. 

"Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno." (1 Juan 5:19)