domingo, 7 de octubre de 2012

¿Por qué la mujer sólo quiso tocar el borde del manto de Jesús para sanar?

Dicen los evangelios que una mujer, que estaba enferma de flujo de sangre desde hace 12 años y que había gastado todo en médicos y no había podido ser sanada, se acercó a Jesús en medio de una gran multitud. Ella pensaba que sólo tocando el manto de Jesús sería sana (Mateo 9:21; Marcos 5:28). Pero según lo que nos relata el Evangelio de Lucas, ella pensaba tocar solamente el borde del manto para ser sana (Lucas 8:44). ¿Por qué la mujer sólo se conformaba con tocar el borde? ¿qué tenía de especial el borde del manto?

Pues bien, los mantos que usaban los judíos en aquellos tiempos eran muy especiales. Su hechura tenía un significado muy profundo. Seguramente Jesús usaba un manto de oración conocido como talit. Este talit debía tener cuatro puntas sobresalientes (Deut. 22:12) que representan las cuatro letras YHWH que son las letras de la palabra Dios. Cada una de estas cuatro esquinas estaban conformadas por unos flecos o borlas, o tzitzit,  formadas por 7 hilos que representan el número de la perfección y 1 hilo de color azul que representa la realeza de Dios; en total cuatro puntas o flecos con 8 hilos cada una. El largo de estos flecos no estaba establecido, pero los fariseos lo usaban muy largo para dar la impresión de que eran muy clementes (Mateo 23:5).

Lo complejo de los tzitziot (plural) es que cada una de las cuatro puntas del manto tenían 5 nudos, y entre cada nudo un grupo de vueltas de hilos. Entre el primer y segundo nudo habían 7 vueltas de hilos, entre el segundo y tercero 8 vueltas, entre el tercer y cuarto 11 vueltas y entre el cuarto y quinto nudo 13 vueltas (como se observa en detalle en la imagen). Los judíos asignaban un número a cada letra, por lo que cada palabra sumaba un número. Si sumamos los tres primeros grupos de vueltas de hilos tenemos: 7 + 8 + 11 = 26, que representa el valor númerico del nombre "Yahveh", "Jehová". El cuarto grupo es de 13 vueltas, que es el valor númerico de "ejad", "uno". En total, son 39 vueltas en el tzitzit. A través de estas 39 vueltas los judíos estaban escribiendo el versículo: "Jehová nuestro Dios uno es" (Deut. 6:4).

Pero si continuamos con los números, la palabra "tzitzit" tiene un valor númerico de 600, y si adicionamos los ocho hilos que conforman los tzitziot y los 5 nudos que tiene cada uno, tenemos: 600 + 8 + 5 = 613, que representan las 613 leyes mosaicas, de las cuales 365 son maldiciones y 248 bendiciones.

Dice la Biblia que la mujer tocó el borde del manto de Jesús (Lucas 8:44). La palabra en griego para "borde" es "kraspedon" que significa "fleco". Es decir, la mujer tocó estos flecos del manto. La mujer entendía a la perfección lo que significaba el borde del manto de Jesús y pensaba que con tocar solamente este borde o fleco bastaría. Esto fue un tremendo acto de fe, pues significaba que la mujer estaba aferrándose al nombre de Dios y estaba reclamando las bendiciones de Dios. La mujer estaba conciente que estaba tomando de las promesas de Dios en sus manos para ser sana. 

Pero es más, el profeta Malaquías profetizó: "nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación" (Mal. 4:2). Los judíos interpretaban al Sol de justicia con el Mesías, y sus alas con el borde (tzitzit) de su manto. Cuando la mujer tocó este borde estaba creyendo que Jesús era el Mesías que tanto esperaban y que el borde de su manto podría traer la sanidad que tanto anhelaba.


En nuestra vida ocurre algo similar. Debemos aferrarnos al nombre de Dios y reclamar sus promesas para saciar cualquiera de nuestras necesidades. Cuando nos aferramos a Dios y a sus promesas entonces el poder de Dios será desatado en nuestras vidas. Solamente debemos extender nuestras manos a su manto, creer que Jesús es nuestro Salvador y esperar la sanidad que buscamos.