¿Qué significa que Elías haya “ceñido sus lomos” para ir a Jezreel?


En más de alguna ocasión hemos leído esta frase en la Biblia. Luego de profetizar una gran sequía que tres duraría años (1 Reyes 17:1), el profeta Elías comienza a orar para que llegara nuevamente la lluvia sobre Israel. Y cuando cayó la gran lluvia, el rey Acab subió a su carro y se fue a Jezreel. Dice la Biblia: 

“Y la mano de Jehová estuvo sobre Elías, el cual ciñó sus lomos, y corrió delante de Acab hasta llegar a Jezreel.” (1 Reyes 18:46) 

Elías comenzó a correr en medio de la lluvia por delante del carro de Acab hasta llegar a Jezreel. Pero ¿qué significa que Elías haya “ceñido sus lomos”? Pues bien, la respuesta tiene que ver con la vestimenta del Medio Oriente. En la época de Elías se usaba una túnica suelta, es decir, no ceñida al cuerpo. Junto con ella también se usaba un cinto que rodeaba las caderas y la espalda baja, es decir, los lomos (2 Reyes 1:8; Isaías 11:5; Jeremías 13:1; Mateo 3:4). 

Esta túnica era muy cómoda para andar en la casa y realizar movimientos simples. Pero para hacer movimientos más ágiles era un estorbo para las piernas, pues eran muy largas. Por ello, cuando los hombres tenían que realizar un esfuerzo físico importante, levantaban la túnica de sus pies y la apretaban con el cinto que estaba en su cintura, o bien, la ataban con un nudo a su cintura para levantarla del suelo. Así la túnica larga se convertía en una especie de pantalones cortos que permitía mayor libertad en los movimientos. Así que “ceñir los lomos” o “amarrar la túnica a la cintura” era una expresión judía que significaba “prepararse” para una actividad intensa. En el caso de Elías, ciñó sus lomos para correr. En nuestra época sería como decirle a un hombre que se “arremangue la camisa”. Gracias a la investigación e ilustración de The Illustrated Art of Manliness (abajo) se puede comprender mejor cómo un judío ceñía su túnica a sus lomos.


Otros casos similares en la Biblia ocurren en la pascua judía, cuando los hebreos debían ceñir sus lomos y comer apresuradamente para después salir de Egipto (Éxodo 12:11); cuando el profeta Eliseo ordena a su siervo ceñir sus lomos para ir a ungir a Jehú como rey de Israel (2 Reyes 9:1); cuando Dios le ordena a Job ceñir sus lomos para responder sus preguntas (Job 38:3); y cuando Jesús nos dice que debemos tener nuestros lomos ceñidos para esperar su regreso (Lucas 12:35).

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