05 agosto 2013

El origen de la vida: Matemáticas descartan la casualidad

Según los cálculos basados en probabilidades, científicos de renombre mundial han llegado a la conclusión de que el origen de la vida no pudo haber surgido por casualidad y que matematicamente sólo una inteligencia intencionada pudo haber creado el Universo.


Los postulados básicos de la Evolución afirman que nadie ni nada produjeron todo lo que existe. Todo surgió simplemente por la casualidad. En general, se plantea que químicos más tiempo producirán la vida. Sin embargo, estos postulados van contra la ley de la biogénesis, la que indica que toda vida proviene de una vida anterior similar. Al contrario, si le damos tiempo a los químicos en nuestro cuerpo, éstos sólo producirán la muerte, algo contradictorio, pues explicarían el cómo llegamos a morir, pero no explicarían el cómo llegamos a existir. Dado esto, las matemáticas pueden venir en nuestra ayuda y responder estas preguntas: ¿Es posible que la vida haya surgido por casualidad, o todo lo que existe sólo pudo haber surgido de un Creador?


Muchos han tratado de calcular la probabilidad matemática de que una célula viva pudiera formarse por casualidad. Uno de ellos fue el ex-profesor de Biofísica y Bioquímica Molecular de la Universidad de Yale Harold Morowitz (quien es ateo). "Estimó lo que serían los límites teóricos para que el más pequeño de los organismos vivos pudiera duplicarse a sí mismo. Requeríria 239 proteínas moleculares individuales. ¿Cuáles son las probabilidades de que la primera proteína molecular forme todos los aminoácidos en cadena? 

Teniendo en cuenta que el número mínimo de aminoácidos en una proteína es de 410, sería como lanzar al aire una moneda 410 veces y al caer saliera de cara todas las veces. La respuesta es una probabilidad de 1 en 10123. Pero en el caso de que esto ocurriera en una proteína, todavía tendría que repetirse en al menos 238 proteínas. Las probabilidades son ahora de 1 en 1029.345." (Auxiliar Bíblico Portavoz, Harold Willmington). Estos resultados permiten concluir que el más pequeño de los organismos vivos no pudo haberse formado por casualidad, pues sería un disparate con toda probabilidad matemática.

Pero otro trabajo, el del matemático y astrofísico británico Fred Hoyle (1915-2001) que también era ateo, ha sido mucho más controvertido y contundente. En su libro "El Universo Inteligente" (1983) descarta toda casualidad en el origen de la vida. Hoyle calculó la probabilidad matemática de que las 2.000 proteínas de una ameba surjan por casualidad. Calculó que la probabilidad de que eso suceda es 1 en 1040.000, claramente una imposibilidad matemática. Tan ridículamente pequeño es este número que Hoyle consideró que "la posibilidad de que las formas de vida superiores hayan aparecido de esta manera se puede comparar a la probabilidad de que un tornado que pasara por un vertedero de metales construyera un Boeing 747 con las piezas que salieran volando."


Los matemáticos indican que un evento con una improbabilidad mayor a 1 en 1050 se consideraría un milagro (Creation by Design, Mark Eastman). Tanto Morowitz como Hoyle calculan que la probabilidad de que la vida aparezca de la nada por casualidad es muy superior a este número, por lo que podemos concluir que es imposible matemáticamente hablando. La vida no apareció por accidente. ¡Esto es un hecho! Lo que se pueda decir después es sólo subjetivo, una opinión, una creencia y una filosofía, pero las matemáticas que son exactas no dejan lugar a especulaciones. El origen de la vida casual y la evolución nunca ocurrieron ni este universo, ni en cualquier otro si es que existiera. Y si es así, entonces la vida sólo pudo originarse por la mano de un Creador Supremo y con un propósito. Hoyle se refiere a esto mismo con un agudo comentario:

"Es suficiente para enterrar a Darwin y toda la teoría de la evolución. No hubo ninguna sopa primordial, ni en este planeta ni en ningún otro, y si el origen de la vida no es aleatorio, entonces debe ser el producto de una inteligencia intencionada."

Esto nos llevaría a dejar de lado todas las teorías científicas que van contra la Biblia y aceptar el Génesis al pie de la letra. Pero si la teoría de la Evolución no tiene fundamentos científicos, validaciones matemáticas, pruebas arquelógicas y no ha podido ser probada en más de 150 años por los mejores científicos del mundo, ¿por qué aún sigue siendo la explicación más aceptada para entender el origen de la vida y la sobrevivencia de las especies? El mismo Fred Hoyle se encarga de responder esta pregunta:


"Los científicos ortodoxos se muestran más preocupados por evitar un retorno a los excesos religiosos del pasado que por mirar cara a cara la verdad, [y esta preocupación] ha dominado el pensamiento científico a lo largo del siglo pasado."

Los científicos simplemente se niegan a aceptar el verdadero origen de la vida por cuestiones filosóficas. No pretenden confirmar la existencia de Dios por ningún motivo, pues tendrían también que aceptar la culpabilidad del hombre, el castigo eterno y la suficiencia de Cristo como Salvador del mundo. Cambiaría nuestro mundo de manera radical y habría un vuelco hacia la fe en masas. Por ello, para evitarlo pretenden llevar su propia religión y su propia filosofía, tal como lo afirma Hoyle, ignorando voluntariamente la verdad. Muy bien dice la Biblia:

"sabiendo primero esto,  que en los postreros días vendrán burladores,  andando según sus propias concupiscencias, (...) Estos ignoran voluntariamente,  que en el tiempo antiguo fueron hechos por la palabra de Dios los cielos,  y también la tierra," (2 Pedro 3:3,5)

Toda la verdad, la que muchos no quieren aceptar, la podemos encontrar tan sólo abriendo una Biblia y leyendo las diez primeras palabras que la resumen sencilla, pero poderosamente: "En el principio creó Dios los cielos y la tierra" (Génesis 1:1).

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