¿Cuál era el fruto prohibido del árbol del conocimiento del bien y el mal?


Cuando pensamos en el fruto prohibido que comió Adán y Eva en el Jardín del Edén, inmediatamente viene a nuestra mente la imagen de una manzana. Pero, ¿qué dice realmente la Biblia? ¿Fue una manzana el fruto prohibido? Pues bien, la Biblia simplemente ¡no lo dice! Los estudiosos de la Torá aseguran que Dios ocultó la identidad del fruto prohibido para que la gente no pudiese señalarla como la fruta que trajo la muerte al mundo. Entonces, ¿de dónde nace la idea de que la manzana era el fruto prohibido?

Bueno, el consenso moderno sugiere que el error proviene de la traducción de la frase "árbol de la ciencia del bien y del mal" (Génesis 2:17) del hebreo al latín. En latín, la palabra “mal” se traduce como “malum”. Sin embargo, los romanos tenían otra palabra griega que también se pronunciaba “malum” y que significaba “manzana”. De manera que en latín el versículo “el árbol de la ciencia del bien y del mal” era entendido por los romanos como “el árbol de la ciencia del bien y la manzana”. De ahí la ambigüedad. Hay que considerar también que en la mitología griega había una diosa que presentó a otros dioses griegos con un manzano en un jardín, custodiado por una serpiente. Así que cuando los romanos leían la historia del Jardín del Edén del Génesis era muy fácil para ellos asociarla con esta historia pagana y reforzar la idea de la manzana como el fruto prohibido (Hope4israel.org).

Lo cierto es que las manzanas, tal como las conocemos, no eran algo que crecía y se comía en Israel durante gran parte de la historia. Al contrario, los judíos sugieren otros frutos que pueden cumplir con la descripción bíblica. Por ejemplo, algunos sabios judíos creen que el fruto prohibido fue la uva. Se dice, por ejemplo, que no hay fruta que pueda causar tanta miseria como las uvas y su vino. Tal habría sido el caso de Adán, y también el de Noé, quien habría plantado uvas al abandonar el Arca como un intento de rectificar el pecado de la fruta prohibida, pero ello provocó su propia vergüenza (Génesis 9:20-21).

Otros eruditos judíos afirman que el fruto prohibido fue el cidro (etrog), una especie de limón amarillo. La Biblia dice que "la mujer vio que el árbol era bueno para comer" (Génesis 3:6). Esto implica que no solo el fruto del árbol tenía buen sabor, sino que la madera del árbol en sí tenía buen sabor. Esto es cierto sólo con respecto al árbol etrog, que hoy se utiliza en Israel para la fiesta de Sucot.

Y otros judíos sostienen que, aunque suene raro, el fruto prohibido era el trigo. Para los judíos el trigo representa el conocimiento, porque se considera que un niño alcanza la madurez intelectual sólo después de comer trigo. Según lo estudiosos de la Torá, se cree que el trigo originalmente crecía como un árbol en el Jardín del Edén, y no como un grano, sino como un pan ya horneado, pero que después del pecado de Adán se habría reducido a una planta que tuvo que ser cosechada y procesada para producir harina. Por ello, el castigo de Adán fue que "con el sudor de tu rostro comerás el pan" (Génesis 3:19), pues el pan se haría mucho más difícil de conseguir (chabad.org).

Sin embargo, tradicionalmente en el judaísmo se describe el fruto prohibido del Jardín del Edén como un higo. La consecuencia inmediata del pecado fue que Adán y Eva “conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales” (Génesis 3:7). Los Sabios entendieron que usaron el mismo objeto con el que pecaron para comenzar a reparar las consecuencias del pecado. Si usaron hojas de higuera para cubrirse inmediatamente después de comer la fruta, es lógico pensar que estaban junto a una higuera en ese momento. Incluso, en la famosa pintura del árbol en el techo de la Capilla Sixtina, Miguel Ángel se decidió por la higuera como el árbol de la fruta prohibida.


Pero algunos han notado en la Biblia que si Dios le dio a Adán permiso para comer “todo árbol en que hay fruto y que da semilla” (Génesis 1:29), es lógico pensar que los frutos prohibidos por Dios no daban semillas. Si bien en la actualidad muchos países desarrollados modifican la mayoría de las frutas para que crezcan sin semillas, no habría existido ningún fruto sin semilla que pudiera ajustarse a esta descripción bíblica hasta el día de hoy. Según algunos comentaristas, el fruto prohibido habría sido único en su clase, y habría incluido características de las uvas, el etrog, el trigo y el higo, pero que sólo habría existido en el Jardín del Edén y nunca más se volverá a ver.

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