Cuando Jesús salía del templo, los discípulos contemplaban y admiraban las instalaciones del templo. En ese instante, Jesús les dice que el templo sería destruido y que “no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada” (Mateo 24:4). Entonces Jesús les anuncia las señales que desencadenarían la destrucción del templo y el fin de la era (siglo) del sistema religioso judío. La Biblia dice: 

“Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.” (Mateo 24:30) 

En este punto, todos los evangelios mencionan al Hijo del Hombre viniendo en las nubes del cielo. Sin embargo, Mateo es el único que habla acerca de la "señal" del Hijo del Hombre en el cielo. Durante siglos han existido muchas especulaciones sobre esta señal. Algunos padres de la iglesia, como Crisóstomo [1], Agustín [2] y Jerónimo [3], creían que la señal sería una cruz brillante apareciendo en los cielos. Otros creen que podría tratarse de un evento astronómico, como una supernova o una conjunción de planetas que será transmitido a todo el mundo por televisión o retransmitido por Youtube. Pero, ¿cuál será realmente la señal del Hijo del Hombre? 

El trasfondo de la imagen del Hijo del Hombre viniendo en las nubes se encuentra en Daniel 7. En una visión, el profeta Daniel veía que “venía con las nubes del cielo uno como un hijo de hombre”:
 
“Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él. Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido.” (Daniel 7:13-14) 

Aunque la fuente principal del título “Hijo del Hombre” se encuentra en Daniel, también hay otras fuentes judías que lo mencionan. En el libro de Enoc, un texto importante de la época del Segundo Templo, pero que no formaba parte de las Escrituras hebreas, se describe una visión del cielo donde Enoc ve al Anciano de días (“Cabeza de los Días”), y que junto a Él había otro “cuya figura tenía la apariencia de un hombre” [4]. En Apocalipsis de Esdras (4 Esdras), otro libro judío no canónico del siglo I d.C. el "Hombre" se manifiesta volando con las nubes del cielo [5]. En estas fuentes judías, el Hijo del Hombre es una figura apocalíptica. Pero, ¿quién era este “Hijo del Hombre”? 

Aunque los judíos comúnmente enseñan que el hijo del hombre de Daniel 7 se refiere al pueblo de Israel, la literatura judía realmente lo identifica como el Mesías. El Talmud, por ejemplo, afirma que la visión del hijo del hombre en Daniel 7 es una “representación de la venida del Mesías” [6]. Rashi, uno de los más grandes rabinos de la historia judía, también dice: “Y he aquí que con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre - este es el Rey Mesías." [7]. 

Un punto importante de la visión de Daniel 7 es que el hijo del hombre, aunque con apariencia humana, es visto como una figura divina. Por una parte, el hijo del hombre recibe “dominio, gloria y reino”, las cuales son atribuciones exclusivas de Dios. En el Antiguo Testamento, Dios no comparte su gloria con nadie (Isaías 42:8). Sin embargo, el hijo del hombre recibe la gloria. En el Antiguo Testamento sólo Dios es Rey (Salmos 47:7-8; Isaías 33:2) y sólo su reinado es eterno (Salmos 145:13). Pero en Daniel 7, el hijo del hombre recibe un reino eterno. Dado que el hijo del hombre de Daniel 7 se presenta como una figura divina, distinta del Anciano de Días, y comparte el trono y la gloria con Dios en el cielo, el judaísmo primitivo lo veía como un “Segundo Poder” en el cielo [8]. 


Por otra parte, el hijo del hombre de Daniel 7 es visto como el Juez de la Tierra. En la visión de Daniel, el hijo del hombre “venía con las nubes del cielo”. Esto era algo que solamente Dios podía hacer. En el Antiguo Testamento, Dios utiliza las nubes como su vehículo (Éxodo 19:9; Deuteronomio 33:26). Los Salmos, por su parte, dicen que Dios “cabalga sobre los cielos” (Salmos 68:4) y “que pone las nubes por su carroza” (Salmos 104:3). La imagen del Hijo del Hombre “viniendo en las nubes” generalmente se interpreta como una referencia a la Segunda Venida (parousía). Sin embargo, esta imagen apocalíptica en las Escrituras hebreas significa el juicio de Dios en cualquier época de la historia [9]. 

En el Antiguo Testamento es común ver a Dios cabalgando sobre las nubes para traer juicio sobre sus enemigos. El profeta Isaías anunció así el juicio sobre Egipto: “He aquí que Jehová monta sobre una ligera nube, y entrará en Egipto; y los ídolos de Egipto temblarán delante de él, y desfallecerá el corazón de los egipcios dentro de ellos” (Isaías 19:1). El profeta Jeremías anunció de la misma manera el juicio sobre Judá: “Ahora yo pronunciaré juicios contra ellos. He aquí que subirá como nube, y su carro como torbellino” (Jeremías 4:12-13). Por su parte, el profeta Nahum utiliza el mismo lenguaje para anunciar el juicio sobre Nínive: “Jehová marcha en la tempestad y el torbellino, y las nubes son el polvo de sus pies” (Nahum 1:3). Como vemos en las Escrituras, Dios “vino en las nubes” muchas veces anteriormente para traer juicio. 

En el Nuevo Testamento, Jesús se refirió a sí mismo como el “Hijo del Hombre”. Cuando Jesús estaba frente al concilio judío, no solamente afirmó ser el Mesías, sino también reclamó para sí el título de “Hijo del Hombre”. Generalmente se dice que el título “hijo del hombre” resalta la humanidad de Jesús. Sin embargo, cuando Jesús afirmó ser el “Hijo del Hombre”, realmente estaba reclamando divinidad. En la época del Segundo Templo, los judíos creían que el Hijo del Hombre de Daniel 7 era un Segundo Poder en el cielo, y Jesús reclamó frente a los líderes judíos ser aquella figura divina. Por esta causa, el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras, ya que lo consideró era una blasfemia (Lucas 22:65). 

En el discurso de Mateo 24, Jesús dice que aparecerá la señal del Hijo del Hombre en los cielos. Aquí la palabra “cielo” se traduce del griego ouranos. Esta palabra griega no se refiere a la atmosfera física, sino más bien, al cielo donde mora Dios [10]. En Daniel 7, la visión de Daniel también ocurre en el cielo donde habita Dios. Por tanto, la "señal" no es algo en el cielo, sino que “aparecerá en el cielo”, es decir, se hará evidente a todos desde la corte celestial [11]. Entonces, ¿cómo debemos entender la señal del Hijo del Hombre?

Recordemos que Jesús también habló acerca de otra señal. Jesús dijo a los judíos que verían la “señal de Jonás”. En este caso, Jesús usó las Escrituras para explicar la señal: Así como Jonás estuvo tres días y tres noches en el vientre del gran pez, asimismo los judíos verían a Jesús sepultado tres días y tres noches (Mateo 12:40). En el caso de la señal del Hijo del Hombre, la señal debe entenderse a la luz de las Escrituras: Así como el Hijo del Hombre de Daniel 7 venía en las nubes del cielo y recibía el dominio, gloria y reino eterno, asimismo los judíos verían a Jesús “sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo” (Lucas 22:64). 


En primer lugar, Jesús afirma que lo verán “sentado a la diestra de Dios”. Según el evangelio de Marcos, la señal del Hijo del Hombre se cumplió en su Ascensión, cuando Jesús “fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra de Dios” (Marcos 16:19). Pedro dice que Cristo fue levantado de entre los muertos por Dios “para que se sentase en su trono” (Hechos 2:30,34), mientras que el escritor de Hebreos también dice que Jesús, después de su sacrificio por los pecados, “se ha sentado a la diestra del Padre” (Hebreos 10:12). 

En segundo lugar, Jesús dice que lo verán “viniendo en las nubes”. En el contexto del Antiguo Testamento, la imagen de Dios viniendo en las nubes del cielo significa “juicio”. Los Salmos dicen que el Mesías se sentaría a la diestra de Dios y ejecutaría su juicio contra sus enemigos (Salmos 110:1). Jesús dijo a Caifás que lo vería “viniendo en las nubes” (Mateo 26:64). Apocalipsis también dice que “los que le traspasaron” lo verán “que viene con las nubes” (Apocalipsis 1:7). De esta manera, Jesús les dice a los líderes religiosos que ellos serían testigos del juicio que vendría sobre todo el sistema religioso judío. Este juicio quedó de manifiesto con la destrucción del templo de Jerusalén en el 70 d.C. Por lo tanto, la destrucción del templo fue la vindicación de Jesús como el Mesías verdadero, cuyo juicio fue dictado desde su trono en los cielos.

 
REFERENCIAS 

[1] Crisóstomo. “Homilías sobre Mateo”. 
[2] Agustín de Hipona. “Sermones”. 
[3] Jerónimo. “Comentario a Mateo”. 
[4] Enoc 46:1. 
[5] Apocalipsis de Esdras 13:3.
[6] Talmud de Babilonia, Sanedrín 98a. 
[7] Rashi (Shlomo Yitzhaki). “Comentario sobre Daniel 7:13”. En Mikraot Gedolot. 
[8] Alan F. Segal (1977). “Two Powers in Heaven”. 
[9] Cesar Vidal (2020). “Más que un rabino”. 
[10] Concordancia Strong G3772. 
[11] David Chilton (2023). “Días de Venganza: Una Exposición Del Libro de Apocalipsis”.